Cinco momentos, una taza perfecta.
Calienta el agua
No dejes que hierva. El agua entre 90–95°C permite que los botánicos liberen sus aceites esenciales sin quemarse. Si no tienes termómetro, apaga el fuego justo cuando aparezcan las primeras burbujas grandes.
Mide tu mezcla
Usa entre 4 y 5 gramos por taza (aproximadamente una cucharadita colmada). Cada mezcla tiene su densidad — ajusta según tu gusto después de la primera infusión.
Infusiona con paciencia
Deja reposar entre 5 y 7 minutos. Este es el momento donde la magia sucede: los sabores se despliegan lentamente, capa por capa. No agites — deja que el agua haga su trabajo.
Cuela y sirve
Retira las hierbas con un colador fino. Sirve en tu taza favorita — el ritual también vive en los objetos que eliges. Si prefieres, añade una rodaja de limón o una cucharadita de miel cruda.
Disfruta el momento
Antes de beber, inhala. Deja que el aroma te prepare. Esta taza es tuya — un momento de calma en un mundo que no para. Bebe despacio.
El agua es el 99% de tu taza. Usa agua filtrada o de manantial — nunca destilada. El cloro y los minerales pesados apagan los matices de nuestras mezclas. Si puedes, deja reposar el agua filtrada unas horas antes de usarla.
Pequeños detalles, gran diferencia.
Almacenamiento
Guarda tus mezclas en un recipiente hermético, lejos de la luz directa y la humedad. Un tarro de cerámica o vidrio oscuro es ideal. Nunca en la nevera — la humedad arruina los aceites esenciales.
Re-infusión
Muchas de nuestras mezclas pueden infusionarse dos o tres veces. En cada ronda descubrirás notas diferentes. Aumenta el tiempo de reposo 1-2 minutos en cada infusión siguiente.
Versión fría
Para una versión fría, prepara una infusión concentrada (el doble de mezcla) y viértela sobre hielo. O mejor aún: infusión en frío — deja reposar en agua fría 8-12 horas en la nevera.