Nuestro origen

Todo empezó

  con Marina.

Detrás de cada mezcla hay una mujer que entendió que la naturaleza tiene su propio ritmo — y que las mejores cosas nacen cuando aprendemos a escucharlo. Esta es su historia.

En memoria de Marina·1942–2022
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La abuela

Marina sabía que las mejores cosas toman tiempo.

En su cocina de Santo Domingo, entre ollas de barro y ramitas de canela, Marina pasaba las tardes preparando infusiones para su familia. No tenía prisa. Cada mezcla era un acto de amor — medido en cucharadas, no en minutos.

Ella nos enseñó que vivir despacio no es perder el tiempo, sino encontrarlo. Que una taza de té preparada con intención puede transformar una tarde cualquiera en un momento sagrado.

Sus enseñanzas

Lo que Marina nos dejó.

Paciencia como virtud

Marina nunca aceleraba sus infusiones. Decía que las hojas necesitan su tiempo para contar su historia — igual que las personas. Cada mezcla nuestra respeta ese tempo natural.

Respeto por la tierra

Cada planta en su jardín tenía nombre. Conocía las estaciones de cada hierba, el momento exacto de la cosecha. Ese conocimiento vive en nuestro proceso de selección y cultivo.

Vivir en paz

Para Marina, el té no era solo una bebida — era una filosofía. Un recordatorio diario de que la calma no se encuentra, se cultiva. Taza a taza, día a día.

Cada vez que preparo una taza de té, siento que Marina está conmigo. Su paciencia, su amor por lo simple, su forma de hacer del tiempo un regalo.

— La Fundadora
El legado

De su cocina al mundo.

Lo que empezó como recetas familiares escritas en libretas amarillentas, hoy es una marca que honra esa tradición. Cada mezcla de Tea Cup nace del mismo principio que guiaba a Marina: ingredientes honestos, tiempo generoso y mucho amor.

No somos una empresa de té — somos la continuación de una forma de vivir. Una invitación a detenerte, respirar y recordar que los mejores momentos son los más simples.

El legado de Marina